Confucio y sus máximas

En el pasado, los límites entre filosofía y ciencia no estaban bien descritos.
En la búsqueda de la verdad que nos afecta tanto la filosofía como la ciencia mantenían de cerca unas mismas aptitudes de preguntarse cuestiones importantes sobre nosotros y nuestro entorno.

Confucio es conocido por sus enseñanzas sobre nosotros y nuestras relaciones. En un tiempo en el que resulta necesario tener una asignatura en la escuela sobre educación para la ciudadanía hay que hacer todavía más hincapié en sus máximas. Seguirlas nos hará sentir mejor y generará un mejor ambiente en nuestra relación con los demás.

Las máximas de Confucio:

  • Cuando veas a un hombre bueno, trata de imitarlo; cuando veas a un hombre malo, reflexiona.
  • Lo escuché y lo olvidé, lo vi y lo entendí, lo hice y lo aprendí.
  • Leer sin meditar es una ocupación inútil
  • El hombre superior gusta de ser lento en palabras, pero rápido en obras
  • El mejor indicio de la sabiduría es la concordancia entre las palabras y las obras
  • El hombre más noble es digno, pero no orgulloso; el inferior es orgulloso pero no es digno
  • Transporta un puñado de tierra todos los días y construirás una montaña
  • Si un pájaro te dice que estás loco, debes estarlo, los pajaros no hablan
  • Nuestra mayor gloria no está en no caer jamás, sino en levantarnos cada vez que caigamos
  • Los que respetan a los padres no se atreven a odiar a los demás
  • Las atenciones a los padres son en vida porque después sólo queda el culto
  • Esperar lo inesperado. Aceptar lo inaceptable
  • Una casa será fuerte e indestructible cuando esté sostenida por estas cuatro columnas: padre valiente, madre prudente, hijo obediente, hermano complaciente.
  • Exígete mucho a ti mismo y espera poco de los demás. Así te ahorrarás disgustos
  • Estudia el pasado para pronosticar el futuro
  • Lo prudente no quita lo valiente.
  • El hombre sabio busca lo que desea en su interior; el no sabio, lo busca en los demás
  • No hagas a otros lo que no quieres que te hagan a ti, ni te hagas a ti lo que no le harías a los demás
  • El campo es la fuente de toda la riqueza humana.
  • No te rindas nunca si quieres volver a casa
  • Sé como el sándalo que perfuma el hacha que lo corta

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