Los experimentos en casa y con gaseosa

Peligro biológico

Hace tiempo un ministro de interior de la era González acuñó esta peculiar frase y desde entonces siempre la he tenido en la cabeza.

Los experimentos en casa y con gaseosa

Por supuesto, mi historia con los experimentos en casa jamás se ha podido definir como un experimento con gaseosa.

He creado disoluciones de ácidos para limpieza de capas férricas, he hecho licores en casa (el de naranja resultó con buen gusto) y la verdad es que aparte de algunas manchas y algunos muebles con daños sigo por aquí.

No obstante, en las casas actuales hay muchos peligros cercanos. Uno muy peligroso es la mezcla de lejía y amoniaco. Cuando se mezclan ámbas sustancias ya de por sí bastantes tóxicas, se libera una sustancia gaseosa altamente corrosiva que puede incluso llegar a quemarnos la cara. Son las clorominas. Una combinación química entre el cloro que contiene la lejía y el nitrógeno que contiene el amoníaco (NH3).

Las podemos encontrar en concentraciones muy bajas en piscinas y en el aire. Se ha comprobado que son sustancias muy cancerígenas por lo que no sería bueno trabajar sin protección adecuada en un entorno donde exista cloro.

Mi recomendación como la de aquel ex-ministro es la misma:

Los experimentos en casa y con gaseosa

A menos que seáis de ciencias y sepáis lo que mezcláis.

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